Hasta a mí me sorprende estar escribiendo aquí de nuevo. Suena a que no quería estar, pero no. La verdad es que he estado pasándolo sólo regular este año. Veréis, quise entrar en automático para no sentirme mal, porque noviembre fue duro, en diciembre engordé y enero estudiándo para los exámenes no fue mucho mejor.
A partir de ahí, todo fue para abajo. Bajé de peso, sí, hasta los 52 kilos. Sin embargo, no me duró la felicidad mucho tiempo. En marzo- abril, hubo un día en el que literalmente sentí que había perdido el control de mi vida. Literalmente, me miré al espejo y me vi atracándome otra vez, me vi de nuevo como no me veía hace tiempo, y pensé en voz alta: Siento que he perdido el rumbo y el control de mi vida.
Acabé ese año de estudios deprimida, ni quería escribir en el blog, ni quería nada de nada. Al acabar, me dije a mí misma: debería disfrutar de este verano de vacaciones, de ese modo el año que viene quizás esté más motivada.
La realidad, como siempre, no es como la esperamos. Un día me levanté de la cama y descubrí que tenía que ponerme a trabajar con mi padre. La verdad, no tengo problema en hacerlo, pero no es un trabajo que me entusiasme.
El verano está casi pasado. ¿Vacaciones? Bueno, pasé unos días en casa de unos amigos, pero nada más. Los fines de semana salgo un poquito, pero..... el resto de la semana estoy enganchada a este trabajo. Podría dejarlo, o al menos intentar dejarlo, pero por otro lado pienso, estoy intentando sacar dinero para marcharme de casa, así que....supongo que toca aguantar lo que venga, porque no queda otra.
Me pasaré por los blogs de las que me comentaron anteriormente, un saludo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario