He tenido mis subidas y bajadas, pero últimamente estoy más o menos controlando lo que como. Cada día, hago 10 minutos de ejercicios y estiramientos por la mañana. Eso hace que luego no tenga frío y esté más o menos despierta. A la hora de desayunar me tomo un té y algo de fruta. Tengo comprobado que es lo mejor, ya que te da más energía que tomar algo tipo pan, repostería, etc y te llena bastante más. Otra de las opciones es hacerte un batido con un plátano y medio vasito de leche, con eso te llenas bastante el estómago y no has consumido una cantidad ingente de calorías y luego resulta que a las dos horas estas medio muerta de hambre.
Hoy, me he dado cuenta de que he dejado de tener ilusiones, o al menos puedo decir que tengo menos que antes, además he perdido el interés en muchos aspectos que antes me podrían parecen como mínimo atractivos. Por ejemplo: antes me parecería muy divertido salir por ahí con los amigos, etc. Ahora, simplemente me da igual. Incluso prefiero no salir y quedarme en casa enganchada al internet, a un libro, haciendo ejercicio en mi habitación o simplemente tirada por ahí sin hacer nada de nada. Lo pienso y es un poco triste no querer hacer nada con tu vida porque no tienes ganas de absolutamente nada. No sé exactamente qué debería hacer en tal caso, es decir, tengo la idea de cuanto menos te importe algo, mejor para ti porque su pérdida no te afectará en absoluto. Sin embargo, quedarme en un estado que se acerca más al de un vegetal que al de una persona normal y sana, no sé cómo de benificioso puede llegar a ser.
Bueno, seguiré pensando y buscándole soluciones al problema.
Hola, este blog puede tener contenidos con los que no estes deacuerdo. Pero es mi forma de pensar. Las críticas si están debidamente fundamentadas las contestaré, si son chorradas las borraré. Gracias
viernes, 31 de octubre de 2014
miércoles, 1 de octubre de 2014
1 de Octubre
El otro día, estaba comiendo a la hora del almuerzo y tuve una sensación horrible. Estaba comiendo y era como si todo lo que comiera no llegara a ninguna parte, como si al entrar la comida y caer por la garganta....simplemente se fuera a ninguna parte, como si cayera a un pozo en lugar de mi estómago. Normalmente, si comes, sientes que te llenas algo, aunque comas poco. Pero en este caso, simplemente no me llenaba. Fue horrible. Inmediatamente dejé de comer en ese momento porque me empecé a sentir, como poco, rara. Era como si tuviera un vacío en mi interior que evidentemente, la comida no podría nunca llenar. De este modo, hay que entender que si el hambre no es el problema, la comida no es la solución.
Eso me hizo pensar un poco en qué cosas hacen que nos pongamos a comer sin hambre. Creo que el sentirnos solos, enfadados, tristes o aburridos. Ese tipo de sentimientos hay que identificarlos antes de que todo acabe en una catástrofe.
Eso me hizo pensar un poco en qué cosas hacen que nos pongamos a comer sin hambre. Creo que el sentirnos solos, enfadados, tristes o aburridos. Ese tipo de sentimientos hay que identificarlos antes de que todo acabe en una catástrofe.
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